Carta Abierta de Los Defensores Federales de Nueva York Con Respecto a Eric Garner

La Oficina de Defensores Federales de Nueva York desea extender sus más sinceras condolencias a la familia Garner y unirse a la crítica del proceso de Gran Jurado que siguió a su muerte.

Como organización preocupada por el abuso de sanciones criminales, estamos siempre renuentes a criticar una decisión de no proceder penalmente en contra de un acusado. Pero al mismo tiempo estamos sumamente preocupados por el trato desigual dentro del sistema de justicia criminal. La gran mayoría de nuestros clientes son personas pobres o de raza negra. Cando estas personas son acusadas de crímenes en el sistema federal, las audiencias de gran jurado son usualmente breves y, a menudo, basadas en relatos de segunda o tercera mano del delito alegado. Rara vez se presenta evidencia que pudiera sugerir inocencia. En el sistema del Estado de Nueva York, si bien el acusado tiene derecho a testificar (a diferencia de lo que ocurre en el sistema federal), la audiencia típica de gran jurado es igualmente breve y parcial y, cuando el acusado, efectivamente, testifica, casi siempre es contra-interrogado de manera vigorosa.

Este proceso es evidentemente contrastante con respecto a lo que frecuentemente ocurre cuando oficiales de policía son investigados por conducta criminal mientras se desempeñan en su cargo oficial. Aunque posiblemente nunca lleguemos a enterarnos de los detalles de la audiencia de gran jurado en Staten Island, da la impresión de que los fiscales presentaron un extenso caso que incluía mucha más evidencia pro-defensa de lo usual. Nosotros acogeríamos gustosamente tal trato para todos los sospechosos criminales. Pero nos oponemos vehementemente a proporcionarla de manera selectiva, únicamente para miembros de las autoridades.

La raza y la clase social continúan influenciando mucho de lo que ocurre tanto en el sistema de justicia estatal como en el federal. Los pobres y los pobres de raza negra se mantienen increíblemente sobre-representadas en las prisiones de nuestra nación. La muerte de Eric Garner y la respuesta oficial a la misma resaltan la realidad de que ciertas clases favorecidas reciben trato preferencial por parte de la policia y los fiscales. Esta realidad tiene que cambiar.

Dos buenos lugares para comenzar, tras la muerte del Sr. Garner, son el proceso de gran jurado y la actividad policial relacionada con delitos de bajo nivel. Con respecto al gran jurado, necesitamos supervisión mayor y más neutral de un proceso que se ha convertido en una herramienta a la disposición de los fiscales cuando desean obtener una acusación formal de gran jurado y como un método para evadir la responsabilidad cuando no es así. En cuanto al llamado “patrullaje de ventanas rotas” (“broken windows policing” en Inglés), necesitamos re-evaluar lo que se a convertido en un método institucionalizado para vigilar en exceso a la gente pobre. Esto produce congestión innecesaria de nuestros tribunales y prisiones y la instigación innecesaria de confrontaciones violentas con ciudadanos no-violentos. Y los supuestos beneficios de esta vigilancia excesiva, a saber, menos delincuencia y aumento de la seguridad pública, no son ni remotamente tan claros como los oficiales de las autoridades afirman. Muchas otras jurisdicciones y países han visto descensos en sus tasas de delincuencia comparables a la de la Ciudad de Nueva York sin el uso de tales tácticas
policiales.

Esperamos que la tragedia de Eric Garner dé pie a un muy necesario examen de nuestro sistema de justicia criminal y sirva de catalizador para una reforma real y duradera.